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La paradoja del ahora



La necesidad de escuchar lo que no se oye


A veces, una nueva dirección llega como una bofetada helada en una mejilla sonrosada.


Es impactante.


Te quedas desconcertado.


Justo donde estás, un murmullo en la boca, un eco en los oídos.


El dolor resonante habla más fuerte que cualquier otra cosa.


Así es como a veces llega el cambio.


Entonces.


Hay otros momentos, como ahora.


En los que puedes encontrarte escuchando algo mucho más silencioso.


Puede ser tan sutil que apenas te das cuenta.


La dulzura habla alto, aunque no de forma obvia.


Solo los más sensibles perciben su suave presencia.


La mayoría la pasa completamente por alto.


Eso no es un fallo ni una imperfección, sino simplemente la naturaleza de la experiencia humana.


Solemos fijarnos en las luces de neón, pero ignoramos los tonos pastel.


Solemos notar los gritos, pero no los susurros.


Ahora mismo, te están guiando.


Pero te guía algo mucho más silencioso de lo que estás acostumbrado.


Está aquí, ahora.


Y se nos pide que percibamos el eco de la quietud.


No es un sonido; es la conciencia de que algo suave te guía.

Algo nuevo.


Entrégate a ello.


Estos momentos son raros.


Y cuando los encuentres, déjate llevar por ellos.


Profundamente y con intención, permítete expandirte en ellos.


Si puedes sentirlo, escucha.



Kerry K.

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