La Llama Atlante se ha encendido
- Despertar Dimensional

- hace 2 días
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La llama se ha encendido,
y una parte de ti recuerda por qué eso puede dar miedo.
Muchos hemos anhelado respuestas a las preguntas más profundas de la vida:
¿Por qué nací?
¿Cuál es mi propósito?
¿Hay alguien que conozca el nombre de mi alma y me haya amado por toda la eternidad?
¿Ascenderé y seré absorbido en la quinta dimensión?
Hemos vivido con preguntas, sin esperar respuesta.
Como si el mundo tuviera que arder para obtenerlas.
Un reino entero tendría que colapsar, lo viejo tendría que terminar, lo nuevo tendría que surgir, y entonces...
Entonces se conocerían las respuestas.
Pero hay una nueva luz en nuestro reino.
Es la Llama Atlante,
y se ha encendido.

Es una llama de recuerdo de un tiempo que creíamos perdido.
Un tiempo en el que conocíamos el nombre y el propósito de nuestra alma.
Esta es la llama de la luz viviente,
diseñada para reavivar el conocimiento interior que nunca se perdió,
solo permaneció latente.
Esta luz ahora se convierte en llama.
Alberga la estructura de nuestro ADN, donde nuestra codificación guarda los registros de nuestra ascendencia álmica.
Y a medida que la luz atlante se eleva, lo que yacía latente en nuestro interior comienza a brillar de nuevo.
Los atlantes poseían conocimiento y cedieron su poder, rompiendo así su conexión con la sabiduría de su alma.
Cuando esto sucedió, la Atlántida se hundió y con ella la era en la que la humanidad podía autogobernarse.
Desde entonces hasta ahora, la humanidad ha estado esclavizada a un sistema autoritario.
Un sistema que la ha mantenido en perpetua desconexión de su sabiduría innata.
La llama atlante aviva las brasas de un tiempo que aún vive en nosotros y que ahora resurge, sostenida por el tiempo y la profecía.
Fuiste colocado aquí para recibir estos códigos de luz.
Si sientes el llamado a profundizar en este campo de luz viviente, puedes meditar y/o escribir tu sentir y los recuerdos que te vienen. Esto te ayuda a integrar y retomar tu poder desde una perspectiva más elevada, sabiendo que llegaría el momento en que regresaríamos a recordar y a retormar.
Es natural que, al encontrarnos con estas llamas, surja el miedo a quemarnos.
Es un miedo específico: el miedo a ser demasiado todopoderoso, demasiado arrogante, demasiado poderoso, y luego ser derribado para expiar la osadía.
Tus alas se erizan, incluso mientras lees esto.
No temas a las llamas que se alzan.
No te quemarán.
No pueden.
Solo pueden encender el recuerdo que vive en tu interior.
El recuerdo que sabías que volverías a recuperar.
La silenciosa certeza que dice: Ahora es mi momento.
Yo vine aquí para esto.
Kerry K




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