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Chakaruna - puente entre las realidades

En la cosmovisión andina, es sinónimo de “ser puente”, entonces cumplimos nuestro destino de hacer conexiones vivas, y armonizar los aparentes pares de opuestos. Al crear puentes, activamos Chispas del Alma de Pachamama. Y, entonces, ser un Chakaruna es una dinámica energética de la Conciencia Pachamama.


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El término chakaruna se utiliza en diversos contextos, desde ceremonias y rituales hasta la vida cotidiana, para referirse a individuos que encarnan esta función de puente y conexión. En algunas tradiciones, se considera que un chakaruna ha alcanzado un alto nivel de desarrollo espiritual y es capaz de conectar el mundo terrenal con el mundo espiritual o celestial.


Crear puentes comienza con nosotros mismos. Al crear puentes, hay un esfuerzo de una parte y también de la otra; la dinámica de crear puentes para el encuentro sucede por Ayni. Si estás creando un puente entre personas, hay que existir el deseo entre las dos partes.


Crear puentes es el Ayni de Hanach Pacha, el más elevado Ayni, el que desde la Conciencia nos lleva a la experiencia de encuentro y comunión, o sea, el puente es Conciencia Pachamama o Conciencia de Unidad.


Esto puede ocurrir: en lo social, entre nosotros y los demás; energéticamente, entre el pocpo y aspectos vivos de Pachamama, o al hacer ejercicios místicos, como la plegaria o la meditación. Son momentos de atención sostenida con el Intento de unirnos a la Totalidad.


Madurar la comprensión profunda sobre Ayni nos permite descubrir que crear puentes es un servicio planetario de Uaiki y reeducar nuestro cuerpo energético sobre el intercambio energético en red o con puentes misericordiosos en cualquier ser humano en todos los eventos y espacios.


Si hemos descubierto en nosotros el Deseo Esencial de disfrutar la Unidad, es decir, descubrir en el otro o en las cosas o seres de Pachamama a esta Chispa de SER que nos habita y nos regala Vida, estamos llamados a ser Chakarunas.


Esta percepción de “Yo Soy Tú” va creciendo y pasamos a ser Chakarunas, compañeros y compañeras en un Ayni vivo, en un puente entre Conciencia de ser en este vehículo y en el otro.

Entre la aceptación y deseo de Comunidad, fluye un Ayni elevado y natural, alumbrándose la sombra en nosotros y brotando el bienestar y felicidad mutua. Porque el Ayni elevado, el que genera comunidad, aparece cuando vivimos desde la Conciencia Pachamama.


Porque hay otros niveles de Ayni, como el chhalay, que es una simple transacción, como la que sucede cuando vamos a comprar al supermercado, no hay Munay, solo hay interés. Es un acuerdo tácito, no requiere que seas presencia íntegra y con intención.


Por ejemplo, haces un curso en nuestra Escuela Solar de Mística Andina, y hay un precio para recibir un curso. Si tomas ese curso, estás de acuerdo con pagar ese precio. Es una transacción de chhalay.


El Ayni aparece cuando el instructor da mucho más de lo acordado, porque su ser transborda sabiduría deseosa de darse al otro. Se expresa en la dedicación atenta a los estudiantes y en las situaciones en que necesita claridad y compasión. Y los estudiantes sienten esto y, si están con la conciencia clara, reciben esta abundancia de Amor y Luz y dan en Ayni su entusiasmo por aprender, practicar y expandir esta sabiduría.


Pero el instructor puede ser solo profesional, sin pasión, sin cariño y entusiasmo, y dar, según el acuerdo, solo la parte que le corresponde y con distancia emocional; esto es chhalay.


Al transformarnos en Chakarunas, somos parte de la Conciencia Pachamama y nos integramos a los Chakarunas que unen su Intento con el Intento del Infinito Wiracocha en Allpa Mama, el Intento de rectificar nuestra actitud como humanidad y permitir que reaparezca el Sapa Inca y su Ñusta…


Esta percepción se revela cuando dejamos de procurar ser los actores de justicia o de victimización o de algún extremo, y creamos desde la conciencia puentes de comunión, de corrección entre las partes. Uno de los puentes más necesarios y bellos de este Ahora es el puente de Bendición entre la Humanidad y Pachamama, y el otro puente es entre las Bendiciones de la Luz y la bendición fértil y creativa de Pachamama.


Y, al mismo tiempo, crear puentes entre nuestros Ñawis y entre nuestras actividades superficiales y caóticas y las del Jardín del Corazón. Así creamos puentes internos y hacemos espacio para que llegue la inspiración, se revele la Luz Infinita y conectemos con la Fuente de Bendición.


Un Chakaruna es un activo servidor de los puentes necesarios en nuestra sociedad, ayudando a las personas a imaginar un encuentro desde el corazón cariñoso con los otros seres humanos que no actúan, ni piensan, ni se expresan de igual forma y entre la vibración de uno con otro.

Lo que vibra rápido es elevado y disuelve calamidades, lo que vibra lento cristaliza la materia y los conceptos y genera caos. Crear puentes entre esta irradiación nos libera de los obstáculos individuales o mundiales. Disolvemos las rocas y la Bondad de Pachamama y Tayta Inti fluye, así brota el Amor en Comunidad.


Para poder hacer esto, hay que elevar la vibración desde la conciencia, y así, disolver el caos interno y tender puentes entre nosotros y Nosotros; así nos hacemos fluidos y sentimos la Sed de crear puentes entre los que viven metidos en un apartamento y los árboles, los ríos, las huertas, la Santa Tierra. Esto eleva la vibración grupal y la materialidad cristalizada se disuelve y entramos en el encuentro con el bienestar espiritual comunitario.


Esta comprensión brota en el corazón humano cuando maduras y recibes Luz, y se revelan los secretos de Pachamama en ti, como este de la posibilidad de ser Chakarunas.


Un Chakaruna es un recipiente consciente de su potencialidad luminosa, así se transforma en un ser rico que puede ayudar a crear puentes y es un conducto para que la Esencia Poderosa de la Semilla Inca una y alumbre posiciones distantes, orientando todo hacia la Comunidad Silenciosa.


Escola Mistica Andina

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