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Coeficiente espiritual vs. coeficiente intelectual

Ha oído hablar del coeficiente intelectual - CI... ¿y de su coeficiente espiritual - CE?


En nuestra búsqueda de comprensión y crecimiento, a menudo nos encontramos con el concepto de CI, una medida de nuestras capacidades cognitivas.


Pero, ¿has considerado alguna vez la Inteligencia Espiritual?


Al igual que una puntuación de CI de 120 significa una alta inteligencia intelectual, una puntuación similar en CE indica un profundo nivel de comprensión espiritual. 🧠✨


Imagina a alguien que puede resolver sin esfuerzo complejos problemas de trigonometría, pero le cuesta mantener la compostura ante un comentario grosero.


Esto pone de manifiesto un alto coeficiente intelectual pero potencialmente un menor coeficiente espiritual.


Aunque sobresalen en razonamiento lógico, su comprensión espiritual, que implica autoconciencia y trascendencia más allá del ego, podría necesitar ser alimentada.


En el ámbito de la Inteligencia Espiritual, creer que "yo soy el cuerpo" representa un nivel inferior de inteligencia espiritual.


Es un estado en el que la identidad de uno está completamente entrelazada con la forma física, lo que lleva a ser fácilmente perturbado por factores externos y por las cosas normales de la 3D, basadas en el ego.


El quid de nuestro desafío social parece ser este desequilibrio: como especie, nuestra inteligencia intelectual a menudo eclipsa nuestra inteligencia espiritual. 🌍💔


Este desequilibrio crea un mundo en el que el conocimiento es abundante, pero la sabiduría -la capacidad de aplicar este conocimiento de una forma espiritualmente armoniosa- es escasa.


Entonces, ¿cuál es la solución?


Se trata de fomentar nuestra Inteligencia Espiritual, alimentar nuestra sabiduría interior y comprender nuestra verdadera esencia más allá de lo físico.


Se trata de evolucionar no sólo en pensamiento, sino en espíritu. 🌱


Mientras nos embarcamos en nuestros viajes individuales, contribuyamos también a la evolución colectiva de la humanidad equilibrando nuestro intelectual con nuestro CE.


Al hacerlo, creamos un mundo que no solo es inteligente, sino también sabio, compasivo y espiritualmente conectado.


Juntos, podemos construir un futuro en el que la inteligencia y el espíritu caminen de la mano.



Amor y luz,

Aaron Abke

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