Ser valiente bajando el ritmo



Qué valiente eres por bajar el ritmo. Por no terminar esa lista de cosas por hacer.

Qué valiente eres por no cruzar esa línea de meta, porque tu cuerpo dijo "basta".

Qué intrépido eres por elegir la tranquilidad de tu alma por encima de esas voces que te empujan siempre hacia más.


Qué audaz, qué rebelde...

tú, ahí fuera,

honrando tu propio ritmo natural,

yendo en contra de la velocidad vertiginosa de la cultura.


Tendemos a convertir en héroes a los hambrientos de ambición, a los que hacen sin descanso, a los que producen siempre más.


Aplaudimos a los que se niegan a parar o a descansar, sacrificando a veces su corazón y su alma en el proceso.


Aquellos que se esfuerzan tanto en nombre del logro que ignoran el grito de su propio cuerpo.


Celebramos a los que están enfermos o envejecidos pero nunca lo demuestran, nunca bajan el ritmo, nunca revelan un momento de vulnerabilidad.


Este impulso puede ser heroico, a veces. A veces puede ser necesario para nuestra supervivencia o para el bien común.


Pero,

quiero convertir en héroes a los que van más despacio.


Quiero convertir en héroes a los que escuchan a sus cuerpos y no se esfuerzan por conseguir más de lo que el alma realmente necesita.


Quiero hacer héroes a los que no fuerzan ni empujan, sino que se rinden a cada momento tal y como se abre.


Quiero aplaudir a los que no se dejan llevar por el éxito tal y como lo conocemos, sino que alimentan algo profundo, sutil y necesario.


Quiero celebrar a los que son lo suficientemente valientes como para dejar de hacer, aunque sea por un segundo, y sentarse con el dolor de sus corazones. Una tarea que a muchos les resulta más difícil que hacer cumbre en el pico más alto.


Quiero convertir en héroes a aquellos que honran sus limitaciones. Que son incapaces de seguir el ritmo del ajetreo de nuestros tiempos, pero que se presentan a cada momento profundo y necesario.


En verdad, es un acto de coraje y rebeldía hacer algo así,

en un mundo que te exige resistirte a tu propio yo, a tu propio ritmo, a tu propia alma.


Lo paradójico es que, a menudo, cuando dejamos de hacer incesantemente, aunque sea por un minuto, y escuchamos esa voz silenciosa en nuestro interior, descubrimos qué es lo que debemos hacer absolutamente, y qué, en cambio, puede desaparecer.


Finalmente escuchamos la llamada hacia lo que sirve a nuestra alma,

y lo que entonces servirá al mundo. Nada más y nada menos.


Un héroe es simplemente alguien valiente.

Así que ven, sé suavemente valiente.

Sé un nuevo y más silencioso tipo de héroe.

Pocos podrán aplaudir, es cierto, pero tu alma ciertamente lo hará.


~Leyla Aylin





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