Neptuno entró en Aries -
- Despertar Dimensional

- 29 ene
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Se disipa la niebla: el año del reinicio al punto cero. Nos encontramos en el umbral de un punto de inflexión histórico.
Después de 14 largos años, Neptuno completó su tránsito por Piscis, el signo que rige, un ciclo que ha sumergido a la humanidad en estados oníricos, anhelos espirituales, ilusiones y confusión. Durante este período, nuestra percepción colectiva de la realidad se ha erosionado de manera constante. La verdad y el engaño se han difuminado. La fantasía, la proyección, la desinformación y el escapismo han florecido. Muchos han luchado por discernir qué es real, qué es inventado y en qué se puede confiar, tanto externa como internamente.
Hoy, esa niebla comienza a disiparse.

Neptuno entró en 0° Aries y cruzamos el umbral hacia un ciclo colectivo completamente nuevo. Aries es el signo de fuego de la iniciación, el coraje y la acción. ¡Donde Piscis se disuelve, Aries se enciende! Donde Neptuno antes arrullaba a la humanidad en sueños pasivos, Neptuno en Aries exige movimiento. La visión ya no es suficiente. La inspiración ahora debe encarnarse.
Individualmente, Neptuno en Aries puede traer dudas, inconsistencia energética y pérdida de interés en lo que ya no encaja, mientras que colectivamente influye en la competencia, los conflictos, los productos farmacéuticos, los deportes, los patrones climáticos, la sexualidad, las hormonas y el espíritu de la agencia personal.
Junto con la entrada de Saturno en Aries poco después, el tono es lento, no lineal y poco propicio para la gratificación instantánea, lo que requiere paciencia, confianza y escucha interior. Este tránsito puede cambiar la forma en que utilizamos nuestra energía, nos relacionamos con nuestro cuerpo, nos desligamos de la sobreestimulación y buscamos más autenticidad.
Neptuno no ha transitado por Aries desde 1861-1875, un período que coincidió con la Guerra Civil Americana, una época de inmensos conflictos, ajuste de cuentas morales y redefinición de la humanidad. Esa era remodeló la comprensión colectiva de la libertad, la soberanía y la unidad. Una vez más, nos encontramos en un momento en el que el despertar personal y el cambio social están profundamente entrelazados. Se está generando un poderoso impulso colectivo que no puede ignorarse.
Esta transición no estará exenta de tensiones. La invitación es clara: manténgase con los pies en la tierra, permanezca presente y abra su corazón a la acción inspirada. Así es como nace una nueva era de liderazgo consciente, no a través de la fuerza, sino a través de la claridad, el coraje y la integridad.
Añadiendo gravedad a este momento, Saturno completa su tránsito por Piscis el 14 de febrero, cerrando un ciclo de pruebas espirituales, disolución de estructuras obsoletas y ajuste de cuentas kármico. El 20 de febrero, Saturno se une a Neptuno exactamente en 0° Aries, el punto cero. Este grado representa el potencial puro, la pizarra en blanco, el lugar donde se siembran nuevas realidades antes de que el impulso tome el control.

Históricamente, las conjunciones de Saturno y Neptuno han coincidido con la disolución repentina del liderazgo: dimisiones, escándalos, enfermedades misteriosas o el colapso de estructuras de autoridad que ya no pueden sostenerse. Cuando la visión y la estructura chocan en el Punto Cero, lo que es hueco no puede sostenerse. Pueden surgir vacíos de poder que obliguen a una rápida reorganización. Aunque esto puede parecer desestabilizador, también abre la puerta a que surja algo completamente nuevo.
Solo unos días antes, el 17 de febrero, experimentaremos un potente eclipse solar anular en el Nodo Norte en Acuario. Este eclipse activa líneas temporales orientadas al futuro centradas en la innovación, la comunidad, la tecnología y la evolución colectiva. Los eclipses aceleran el destino, cerrando capítulos abruptamente y abriendo puertas a las que antes no podíamos acceder. Al ser un eclipse anular, esta lunación enciende un impulso revolucionario en lugar de un reinicio silencioso. Amplificando aún más el impulso, el 17 de febrero también marca el Año Nuevo Lunar del Caballo de Fuego, una rara combinación energética que solo ocurre una vez cada 60 años. La energía del Caballo de Fuego es audaz, rápida, visionaria e intransigente en su exigencia de autenticidad. Lleva consigo el espíritu del pionero, del revolucionario, del líder que avanza incluso cuando el camino aún no se ha formado por completo.
En conjunto, estos tránsitos revelan una poderosa verdad: 2026 es un año que cambiará las reglas del juego.
Con tantos planetas atravesando el punto 0° de Aries, la humanidad está atravesando una rara ventana de puro potencial, un punto de reinicio que marca la pauta para los próximos capítulos de la vida en la Tierra. Los viejos sistemas se están disolviendo. Ahora se están sembrando nuevas estructuras, identidades y caminos, de forma silenciosa, rápida e irreversible.
No estamos aquí por casualidad.
Este es un momento para elegir el coraje sobre la complacencia, la claridad sobre la confusión y la acción consciente sobre la espera pasiva. Lo que imaginemos, encarnemos y afiancemos durante esta ventana del Punto Cero se propagará en los años venideros.
La niebla se está disipando.
El fuego se está encendiendo.
Una nueva era está comenzando.
Y cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar.
Meg Benedicté, Molly McCord





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