Luna llena en Cáncer

Lejos del Hogar

Las fiestas de Solsticio de Renacimiento qué lejanas se sienten de cómo usualmente eran. Aunque estemos con las mismas personas y tengamos la fortuna de pasarla en salud, hay algo en el aire que nos hace saber que no es lo mismo.

La Abuela Luna nos estuvo lavando el corazón y la casa, las estructuras y las formas en los últimos dos años (desde 2018 cuando se activó el eje nodal en Cáncer-Capricornio)... Y este plenilunio en Cáncer es el primero que está libre de esta purga, sin embargo, configurado junto con el asteroide Hades quizás nos pueda traer algo no mirado que se hace visible en esta luna llena: un viejo dolor, la nostalgia de decir adiós, el anhelo de recrear un hogar verdadero...

Cáncer nos contacta con lo que es familiar, y Hades nos cuenta que no necesariamente por ser familiar es bueno y nos sostiene.

A veces, repetimos situaciones dolorosas una y otra vez porque no podemos salirnos de ese patrón emocional o mental que es tan familiar, que se vuelve parte de nuestra identidad para amar. O quizás, un hábito de ser, estar y celebrar ya no es más para nuestro camino, pero lo sentimos tal familiar que nos quedamos en la añoranza, en lugar de mirar la oportunidad que nos presenta ese vacío.

Esta luna llena en cuadratura a Quirón-Eris en Aries y conjunta con Hades nos invita a mirar que estar lejos de casa, de eso que se sentía tan familiar es también una bendición para respirar y hacer espacio. Mirar cómo el patrón que tanto repetimos (y aprendimos en el hogar y de nuestros cuidadores) nos destroza, abre la oportunidad para soltar la lealtad, y liberarnos por fin.

Esta Luna llena en Cáncer, nos cuenta que:

  • Está bien añorar, hay que permitir a la añoranza que nos cruce el cuerpo para abrirnos a nuevas maneras de conjurar nuestros inicios de ciclos, nuevas maneras para soñar y desear que no sea la fórmula de siempre de "viajar", "bajar de peso", "escalar y escalar en el trabajo", "más riqueza".

  • Si nos permitimos contemplar, ¿qué emerge? ¿cuál es la belleza de todos los días a la que le abrimos la puerta? ¿estamos logrando mirarla?

  • Si nos permitimos la sacudida de estar lejos de lo familiar, podemos permitirnos ser visionarias. Crear nuevos hogares, encontrar nuevos caminos.

  • Esto que estamos viviendo nos hace rememorar viejas tierras, la de nuestros ancestros inmigrantes, las tierras primeras, y cómo partir de ellas nos partió el corazón. Pero fue necesario para sobrevivir y continuar la vida.

Visión Sagrada:

Imagina a tus ancestras y ancestros sin poder viajar a ningún lugar, quedándose en una nueva tierra, en un espacio que precisaba nuevos hábitos. Y siente toda la mágica resiliencia que desarrollaron para recrear un hogar en esa tierra que los recibió con todo el corazón. Ahora, siente cómo esa resiliencia y fuerza la llevas contigo como sostén, como huesos firmes para tejer nuevas visiones.

Ahora, visualiza que tu lugar en el mundo corresponde también a una estrella o constelación, que corona tu visión y lo que vienes a traer para Renacer. Este es tu destino. Honra el destino de quienes están lejos, del hogar que está lejos, de lo que se rompió o desapareció en tu vida. Gira tu rostro al cielo y eleva un rezo por el presente.


La Mujer Lunar




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