Los Arcturianos - Eres la esencia de una estrella


Difundir amor y luz


Desde la Conciencia Única del Círculo Azul, entramos en conexión con su esencia y honramos y bendecimos su presencia en este plano de la tercera dimensión, conscientes del contacto con todos ustedes y encontrándonos en comunión para seguir co-creando en perfecta sincronicidad y singularidad.


A lo largo de las diferentes encarnaciones, que no son más que un pequeño punto de luz en la eternidad de tu ser, despliegas tu esencia estelar como semillas estelares.


Cuando por la noche alzas la mirada al cielo y contemplas la bóveda celeste, puedes ver una alfombra de estrellas que te acompañan como si te abrazaran y sientes admiración.


Quizás te sientas pequeño ante tanta grandeza. Quizás te sientas abrumado por tanta luz y majestad. Pero recuerda que cada vez que miras al cielo y ves ese inmenso ramo de lucecitas que brillan allá arriba, estás reconociendo tu luz aquí abajo.


Cuando en las noches de verano te sientas en medio del campo, cerca del mar o en la cima de una montaña, a observar el cielo, sin darte cuenta, te estás observando a ti mismo. Estás viendo esa luz interior, esa luz de las estrellas que aún no se ha revelado que eres, esa luz de las estrellas que centellea en un estado de semilla te recuerda, todavía intermitentemente, que la Paz siempre está contigo.


Esa Paz es la capacidad de reconocer la Luz que eres, que siempre has sido y que siempre serás y, al tomar conciencia de ella, te hace proyectarla hacia afuera, como las estrellas que salen todas las noches a encontrarte a ti para recordarte de nuevo lo que eres en esencia.


Cuando reconozcas que tu esencia es polvo de estrellas, entrarás en la Gran Paz que te llevará a ser consciente de cada paso que das en el camino; notarás como tus pasos dejan huella en el camino, sentirás que con cada paso consciente se suman tu respiración, tu mirada, tus pensamientos y tus sentimientos. Con cada paso que tomes conscientemente, las partes de tu Ser que forman esa estrella que eres y que siempre has sido, se unirán, y luego mostrarás esa Paz que se abrirá paso a través de la Luz que desde donde te desenvolverás. el corazón, iluminando todo allí donde tu alma y tu corazón te llevan.


Ya no importa lo que dirán, ya no importa la apariencia. Todo eso ya no importa, ya lo viviste y te diste cuenta de que estas cosas oscurecen tu Luz.


Ya no necesitas el reconocimiento de los demás para ofrecer esa paz, tú mismo te diste permiso para ser esa Paz e irradiarla al mundo y a su vez permitir que el mundo te alimente de ella.


Ahora, cuando mires hacia atrás a la bóveda celeste, recuerda que lo que ves allá arriba es un espejo perfecto de lo que hay aquí abajo y que no eres ni grande ni pequeño, sino que simplemente eres.


Ahora recuerda que esa Luz que ves afuera es la misma que te alimenta aquí adentro, y que ha llegado el momento de dar lo que eres al mundo, a tu mundo.


Ahora deja que tu ser finalmente muestre su esencia, finalmente deja que toda tu belleza interior supere todo tu ser y que la Paz se desborde dentro y por ti, para ti y para ti, como el cauce del río que ya no soporta más agua y se expande más allá.


Cuando, a partir de ahora, entres en comunión con la bóveda celeste, sabrás perfectamente que no es ni grande, ni inmensa, ni colosal, porque te darás cuenta de que estás inmerso en ella y dentro sentirás la paz de ser uno con él. Como si una gota de agua del océano comprendiera de pronto que su pequeñez no es más que el malentendido de la unidad con el mismo océano; que su pequeñez es el resultado de su creencia en sentirse separada de la unidad que la acoge y por la que existe.


Cuando esa gota de agua deje de sentirse como una gota y se convierta en un océano, entrará en comunión con el Todo y el Todo irradiará toda su Luz a través de él. Cuando tu alma, encarnada en un cuerpo físico, mira hacia arriba y siente de la misma manera que esa gota de agua se fusionará con el Todo y el Todo irradiará a través de ti esa Paz, esa Luz y ese Amor que eres, que siempre has estado y que siempre serás.


Y desde esta Gran Paz de la que Todos Somos Uno, honramos tu Sagrada Paz.


¡Eres amado sin condiciones y sin medida a la Luz del Uno!


Y con ese mismo Amor, eres bendecido y abrazado por el Círculo Azul Arcturiano.


Canalizado por Xavier Pedro Gallego

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