La procrastinación no es el problema que crees que es
¿Qué te viene a la mente cuando escuchas la palabra procrastinación?
Evitar lo que hay que hacer
Perfeccionismo
Un obstáculo que superar
Un mal hábito que abandonar

Imagino que alguna vez te has culpado por procrastinar, como me ha pasado a mí.
Porque nos dicen que es malo. Que es pereza. Que es lo que nos impide actuar.
¿Y a veces? Lo es.
Pero te invito a reconsiderar tu perspectiva sobre la procrastinación.
¿Y si en lugar de procrastinación la entendiéramos como un proceso de precreación?
Piensa en esos momentos en los que realmente quieres avanzar.
Tienes un objetivo claro y, sinceramente, no estás cayendo en el perfeccionismo ni posponiendo lo que hay que hacer.
Simplemente te encuentras estancado.
Esa resistencia puede surgir cuando algo importante está gestándose.
A veces, la prisa por cumplir una tarea o alcanzar un objetivo nos impulsa demasiado rápido, antes de que hayamos tenido la oportunidad de considerar y comprender plenamente la oportunidad o necesidad que tenemos delante.
La precreación es una pausa crucial.
Es el tiempo que nuestro trabajo necesita para respirar, evolucionar y tomar la forma que le corresponde.
La precreación es esencial para el proceso creativo.
En mi vida, esto suele significar salir a caminar antes de empezar con una tarea del día. También puede significar hacer cosas como doblar la ropa, hacer recados u organizar mi espacio.
Esto puede parecer procrastinación… lo que puede llevarnos a creer que somos unos fracasados indisciplinados.
El cambio de perspectiva que quiero que consideres —de la procrastinación a la precreación— te libera de la autocrítica y el juicio innecesarios.
Te da permiso para hacer una pausa, para que tengas el tiempo y el espacio necesarios para inspirarte y resolver problemas de forma creativa antes de empezar a trabajar.
Tu autoestima no se mide por tu productividad ni tus logros.
Adoptar el concepto de precreación te abrirá a una experiencia más creativa y enriquecedora, sin dejar de identificar cuando de verdad estás procrastinando.
Tómate un momento para observar cómo te sientes al permitirte una pausa sin culparte por procrastinar.
Me encantaría saber qué te sugiere este posible cambio.
Nancy Levin





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