El problema con la prosperidad de las mujeres


El mayor adversario de las mujeres y la prosperidad..


Todas hemos estado ahí... Hacemos grandes planes para nuestro corazón, tomamos poderosas decisiones, nos damos a la organización de bellas ideas, emprendemos el plan. ¡Y entonces surge una persona, una situación o un contratiempo que nos paraliza, nos desconecta o nos desvía de nosotras.


Y volvemos a decir sí a esa malísima relación romántica, llevamos nuestra energía a resolver los problemas de otros, atendemos asuntos ajenos, nos dedicamos a hacer un plan de salvación para esa amiga que nos llamó en total crisis. Y volvemos a olvidarnos de nosotras mismas.

Se llama auto-abandono, y prácticamente todas las mujeres lo aprendimos cuando muy niñas o jovencitas. Lo llevamos como camino automático. Porque así aprendimos a ser valiosas, miradas, consideradas y aceptadas.


El autoabandono sucede cuando:

  • Nos sentimos responsables de arreglar los problemas de otros; sentimos que debemos ser tan amables como para solucionar el caos de las personas cercanas o quienes nos piden ayuda.

  • Nos desvivimos por apoyar los proyectos de otros, y soñamos con ser indispensables para ellxs. Sentimos que nuestros dones tienen sentido cuando sirven a otrxs.

  • Nos sentimos profundamente frustradas porque las personas a quienes ofrecimos apoyo NO hicieron lo que les aconsejamos.

  • Rompemos las promesas que nos hicimos a nosotras, y dejamos a medias los proyectos que nos llenan el corazón (sí, sí... por entrar en esa mala relación, para resolver los temas emocionales de otrxs).

  • Nos postergamos para no ser egoístas y darle prioridad a las necesidades y cuidados de otrxs (pareja, padres, hijxs adultxs, amigxs, quien lo necesite).

Cuando nos auto-abandonamos no podemos aterrizar nada en nosotras: ninguna prosperidad puede fluir por nuestro útero, corazón y manos. Giramos en los mismos lugares, damos demasiado, anticipamos lo que el otro necesita, para ser abandonadas o lastimadas, y volvemos a sentirnos poco valoradas, tristes, enojadas y rotas.


El mayor enemigo del vínculo entre las mujeres y la prosperidad es el auto-abandono. Imagina cuánta energía has perdido intentando resolver los temas personales o emocionales de otrxs, rompiendo promesas que te haces a ti misma, traicionándote y traicionando los sueños de tu corazón.

Dejar de auto-abandonarnos, comenzar a cuidarnos, a cultivar una maravillosa relación con nosotras, conocernos, y llevar con claridad nuestras preferencias, y las formas como deseamos ser amadas y vincularnos con otrxs, ser de nosotras mismas, nos ofrece también la oportunidad de volver a contactar saludablemente con la prosperidad en cualquier área de nuestra vida.


La Mujer Lunar

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